jueves, 3 de mayo de 2012

MIEDO METÓDICO Y MIEDO SISTEMÁTICO

galeria_el_mistico161.jpg                                                   Mientras mi Monje Guerrero seguía atendiendo el asado de un suculento jabalí salvaje yo me acerque al angosto surco de agua clara que bordeaba el bosque y me dispuse a darme un renovado y restaurador baño. Dejé mi hábito sobre la orilla y me interné en lo más profundo del agua y disfrute intensamente el contacto del frío de la misma con el calor de mi piel, las heridas abiertas y el cansancio de mi cuerpo maltrecho y mal tratado. Cuando abandoné ese pequeño arroyo y volví a la orilla encontré sobre ella un nuevo hábito totalmente negro y totalmente limpio,bien doblado y esperándome sobre una pequeña roca. Miré a mi Monje Guerrero y agradecí que pudiera, aunque sea por esta única vez, disfrutar de una ropa limpia y lista para ser usada.Me acerqué al fuego, me senté sobre un pedazo de tronco seco y en silencio me puse a devorar esa carne asada que poco a poco fue revitalizando mi cuerpo y llevando serenidad a mi mente. No cruzamos ninguna palabra con mi Monje Guerrero. Se cruzaban nuestras miradas pero no hablamos en ningún momento.Estuvimos así durante una hora. Posteriormente mi maestro recogió todos los huesos, quise ayudarlo pero con un gesto me indico que no, y los colocó a todos en una fuerte bolsa arpillera y la enterró a unos metros de donde habíamos comido; luego se acerco al fuego y avivandolo con mas leña me indico que me acercara más al centro y que le prestara atención a lo que tenía que enseñarme. Así lo hice. ¡Caminante! empezó a decirme con la autoridad que se desprendía de su voz y la fuerza que se irradiaba de sus ojos.¡Caminante, en el bosque aprendiste hacer miedo y lo que eso significa. Hacer miedo significa que el miedo surja, que te invada y que busques la forma de controlarlo, dominarlo, apaciguarlo y darle una dirección de ser posible. Bien, tienes la experiencia pero  no tienes las razones y el conocimiento científico de las clases de miedo que hay para que puedas conciente e inconscientemente darle un uso constructivo al miedo como una de las emociones básicas del Ser Humano. Eso es lo que vas aprender hoy. Ya sabes lo que ES el miedo; ahora vas a saber cuántas clases de miedo hay. Existen dos clases de miedo: el miedo metódico y el miedo sistemático. El miedo metódico es la emoción del miedo utilizado metódicamente, es decir, que el miedo sea una método que te permita, utilizando su energía, utilizarlo como medio para lograr tus objetivos.La utilización del miedo como método significa no anularlo sino dejarlo existir, funcionar pero sabiendo que lo estás haciendo con la intención de que esa emoción te brinde toda la información necesaria para salir airoso en la lucha por lograr tu objetivo. No lo reprimimos, no lo anulamos, no lo ignoramos sino que lo UTILIZAMOS como una herramienta más de todo nuestro arsenal  disponible para salir airosos en nuestra LUCHA. El miedo metódico es usar el miedo; la fuerza, la energía del miedo con un sentido práctico, constructivo y creativo. Con el MIEDO METÓDICO contribuís a HACER QUE LAS COSAS OCURRAN. La otra clase de miedo es el MIEDO SISTEMÁTICO. Es la utilización del miedo como sistema. Es la generación de miedo constantemente,sistemático,continuamente. Esta clase de miedo hace que la persona se paralice, se frene, se anule y se deteriore constantemente perdiendo todas sus capacidades de acción y de realización porque su cuerpo y su mente se contaminan constantemente con la química continua del miedo que deja de ser un estímulo momentáneo para transformarse en un mecanismo de freno y destrucción permanente. El miedo  sistemático, es decir , sentir miedo constantemente produce una emisión energética, olorosa y visual que cualquier depredador, cazador o matador experimentado capta inmediatamente y descubre la condición de inferioridad, debilidad y facilidad en que se encuentra la persona que lo sufre. El miedo sistemático es un SUFRIMIENTO físico, mental y espiritual para cualquier persona que lo experimente y ese sufrimiento es fácilmente leíble para el observador experimentado. Si quieres ganar en las luchas por tus objetivos¿ qué clase de miedo crees que debes experimentar Caminante?. La pregunta me sorprendió pues estaba evaluando y comparando a altas velocidades lo que me estaba enseñando. El miedo metódico Monje Guerrero, contesté en cuanto pude. ¡Caminante! ¿ entonces me estás diciendo que tienes que tener miedo?. Me volvió a sorprender la pregunta pues me preguntaba a mi  mismo ¿ pero no me estaba enseñando que el miedo era necesario?¿porqué ahora me pregunta esto? ¿ qué espera que le conteste? ¡Caminante! ¿TIENES QUE TENER MIEDO? Otra vez se me llenó el pensamiento de ideas raras y me dí cuenta de que algo dentro de mí se estaba rebelando contra la idea de decirle SI TENGO QUE TENER MIEDO; pero algo peleaba por no aceptarlo, por no pensarlo y menos decirlo. Me dí cuenta de que algo surgió y que debía saber qué tenía que hacer con ese pensamiento y ese sentimiento.¡Caminante!¿DEBES TENER MIEDO? continuó preguntando sin compasión. Yo había sentido, experimentado y sufrido el miedo en ese maldito bosque y me juré en la espesura del mismo no sentirlo nunca más y ahora me encontraba con una enseñanza que me mostraba una faceta muy diferente del miedo y una razón primordial de su utilización que yo, francamente, no sabía qué decidir y si quería decidir. La cuestión iba mucho más lejos porque mi Monje Guerrero me había preguntado ¡Caminante ! ¿DEBES TENER MIEDO? ¿Debo tener miedo? ¡Debo tener miedo!.Por un momento mi mente quedo en blanco.Miré a mi  Monje Guerrero; su hábito todo negro, la fuerza de su mirada esperando mi respuesta, su actitud de maestro y de maestro de lucha, mi experiencia en el bosque, todo me hizo utilizar a altas velocidades la parte derecha de mi cerebro en la resolución de este "enigma" existencial y le respondí. Si Maestro Guerrero DEBO TENER MIEDO. Cuando lo dije, mi orgullo, mi soberbia, mi machismo y todas las estructuras estúpidas en la que fui educado, enseñado y formado se opusieron a su aceptación y empecé a temblar, a sentir un mareo extraño, a sentir vergüenza, bronca hacia mi y por un momento a dudar de mi condición de HOMBRE como se nos consideraba en nuestra cultura.¡Repítelo! me grito en la cara mi Monje Guerrero ¡REPITELO ! ¡GRITALOOOOOOO! rugió su voz en la plenitud de mi rostro. Con mi ojos desorbitados por la lucha interna; con mi cuerpo temblando por el impacto del grito de mi maestro  en plena cara y con mi mente en un torbellino de ideas me levanté en toda mi estatura y con un grito poderoso que surgió desde lo mas profundo de mi alma y exploto en mi garganta saliendo como un insulto por mi boca clavando  mi mirada en sus ojos  le escupí la respuesta ¡Siiiiiiii Maestro Guerrero DEBO TENER MIEDO !. Hubo un profundo silencio. Ya más apaciguado, ¡si Maestro Guerrero debo tener miedo!. Me miró y su mirada fue un fogonazo de luz que iluminó mi espíritu y allí, en ese momento, comprendí que estaba empezando a sentir como un GUERRERO  y que en la lucha es  FUNDAMENTAL TENER MIEDO porque el miedo forma parte de nuestro ser y fue la emoción primordial que le permitió a la Especia Humana sobrevivir en las condiciones más adversas y salir victoriosa en la lucha por la existencia en el Planeta Tierra.Esa poderosa energía no puedo perderla, anularla, debo saber utilizarla para que me anticipe a las acciones contrarias que quieran perjudicarme; para poder utilizarla como radar en la búsqueda de los depredadores que quieran acabar con mi vida , con mis ilusiones , con mis proyectos; también y fundamentalmente para que sea un motor de entusiasmo en el fragor del combate por mis objetivos. Debo tener miedo, debo sentir miedo, debo utilizar el miedo; pero el miedo como método, aquel que me sirva como un medio más para unirlo al resto de mis energías y pueda  con la suma de todos tener más poder de realización. Ahora estoy en paz conmigo mismo.Es condición de todo guerrero sentir miedo como medio para hacerse más efectivo, más diestro y más capaz en la búsqueda constante de sus realizaciones. Es decir para lograr la eficacia y la eficiencia de HACER QUE LAS COSAS OCURRAN para hacerse cada vez más rico en todas sus dimensiones. ¡Muy bien Caminante! ¡MUY BIEN!

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