domingo, 29 de abril de 2012

HACERSE RICO

lobo.jpg                                                   "Hasta el amanecer de mañana" había dicho mi Monje Guerrero. Fueron tres días con sus noches que estuve metido dentro de la inmensidad de ese bosque lúgubre, terrorífico y llenos de demonios de todas las clases que pueda un ser humano imaginarse. Salí de ese infierno no se como. Me perdí; perdí la orientación. Ni con las estrellas ni con el Sol pude ver o saber adonde iba.La desesperación de día se sumaba al terror de la noche llena de sonidos, ruidos, gritos infernales de humanos y animales o vaya Dios a saber de qué. No tenía más comida. Tuve que buscarla, tuve que hacerla. El calor del día me cocinaba aún cuando tenía sombra de los árboles; pero la humedad, la pesadez del ambiente y la falta casi de oxigeno me cerraba la garganta. De noche el frío era paralizador; no podía dormir en mi carpa, el lugar estaba plagado de todo tipo de peligros andantes que me hicieron subir a los arboles para "dormir" enhorquetado en sus ramas, y aún así no descansaba por miedo a los depredadores de las alturas. Mas de una vez, de noche y de día, me caí, tropecé con troncos podridos, ramas quebradas y llenas de púas afiladas que arañaron, rompieron y penetraron mi ropa y mi carne produciéndome dolorosas laceraciones tal vez algunas de ellas infectadas.En una oportunidad tuve que correr, algo me perseguía, no lo veía pero lo olía. Tenía un olor nauseabundo, podrido,que impregnaba la ya contaminada atmósfera de ese bosque extraño. Corrí como nunca en mi  vida. Aterrorizado. El corazón, la sangre, mis pensamientos, mis brazos, mis piernas,mis angustias, mi desesperación,el dolor de mis heridas, el peso de mi mochila y la  lealtad a mi bastón de rama de laurel eran una suma de elementos no diferenciados,eran una masa andante sin rumbo transformándome en una COSA mas que un ser humano. Vomite muchas veces. En la boca de mi estomago tenía un nudo, una presión, algo que me impedía respirar, o acomodarme de alguna manera para, por lo menos, dormitar un poco. Las pesadillas en lo alto de los arboles muchas veces casi me hacen caer. Me sostuve casi hasta con los dientes. Lloré. Muchas veces lloré, de impotencia, de bronca,de miedo. ¿Porqué tengo que hacer todo esto? ¿Porqué tengo que pasar por todo esto? .Tuve arranques de pánico; veía cosas  extrañas revolotear por mi entorno, oía voces que no entendía lo que decían, parecían voces de los hombres de las cavernas que tantas veces veía en las películas. Una noche en mi atormentada desesperación y subido en lo más alto de la copa de un árbol, no se como llegue allí pero allí estaba, no pude controlar mis esfínteres y me hice encima. No se cómo ocurrió pero me encontré en el medio de mi  propia suciedad lo que me angustio aún más y me hizo gritar a la noche y al silencio profundo de ese bosque toda mi bronca,toda mi rabia y toda mi desesperación acumulada notandome que estaba dejando de ser un Ser Humano para ir transformándome en lo que el miedo, el terror, la desesperación , la angustia y el dolor profundo de mi alma estaban haciendo de mí, un Ser totalmente deformado, envenenado, en fin, en un Ser Humano destruido. No tenía más  fuerzas ni en mis brazos ni en mis piernas; arrastraba ya mi mochila, y mi cuerpo estaba muy por debajo de la forma que tenía cuando entré. Perdí muchos kilos de peso; el hábito me "baila" en el cuerpo pero me ayudó mucho a soportar el calor de los días pasados y el frío de sus noches. Salí del bosque. Caminando como si fuera un zombie; arrastrando mi mochila, apoyado en mi bastón de rama de laurel, dolorido, atormentado, con hambre, con sed,  con mi hábito desgarrado en muchas parte dejando mis heridas descubiertas a la luz del Sol de la mañana. Conteniendo el llanto y agradeciendo a Dios haber podido salir de allí me puse frente a mi Monje Guerrero y mirándolo fijamente a los ojos con un desafío que solamente puede salir del que pasó y superó adversidades tan terribles, que no son nada en comparación con lo pasado por otros Seres Humanos, pero que para mí fue un infierno, lo miré fijamente y le dije ¡Aquí estoy Maestro Guerrero!. El me miró con su mirada penetrante, observó el estado en que estaba, miró sobre mí hacia el bosque y me dijo con una voz muy profunda y llena de autoridad¡ Hiciste lo que tenías que hacer! ¡Ahora que lo has pasado ¿Sabés lo que es HACER MIEDO?! Lo miré con mis ojos llenos de lágrimas, con mi corazón lleno de orgullo, con mi mente llena de fuerza y con mi espíritu lleno de amor hacia mi dios y con una voz muy especial le dije ¡ Si querido Maestro Guerrero ahora se lo que es HACER MIEDO y también aprendí lo que hay que HACER CON EL MIEDO para salir victorioso del mismo! ¡ Eso es lo que debías aprender Caminante, entrar en el miedo, vivir el miedo y salir airoso del miedo o de lo contrario morir por el miedo!. Se dio vuelta y se alejo hacia un fuego que había preparado para hacer algo de comer. Me di vuelta y miré el lejano bosque. Yo había dejado de ser el hombre que era; ahora me había transformado en un Ser Humano que aprendió que entre todas las cosas que uno tiene para decidirse a ser ésta es la más importante: HACERSE RICO para HACER QUE LAS COSAS OCURRAN y  tener la posibilidad de  vivir con todo lo que necesita y  nunca le falte nada. Como a mí me faltó en ese terrible bosque.-

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